Iniciando la Aventura: Rumbo a Boston
Nuestro viaje comenzó en Madrid , donde tomamos un vuelo de Iberia desde la T4 del aeropuerto de Barajas con destino a Boston .
El proceso de embarque fue largo, ya que la puerta estaba en el último sector de la terminal, en una zona exclusiva para vuelos a Estados Unidos. Afortunadamente, solo pasamos un control adicional para acceder, y todo fue bastante rápido.
El vuelo fue muy cómodo. En el mostrador de facturación nos asignaron una fila de tres asientos solo para nosotros dos, así que disfrutamos de más espacio.
El servicio a bordo fue excelente y la comida, sorprendentemente buena. Gracias al sistema de entretenimiento, las casi 8 horas de vuelo pasaron volando.
Llegada a Boston: Trámites Rápidos y Transporte Eficiente
Una vez aterrizamos, el control de pasaportes fue más rápido de lo que esperábamos, y la oficial que nos atendió hablaba español, lo que facilitó todo el proceso.
En menos de 45 minutos ya habíamos recogido las maletas y pasado por la aduana.
Desde el aeropuerto, tomamos un autobús gratuito que nos llevó a la Estación Sur en solo 15 minutos. Allí, nos conectamos con el tren de cercanías , similar a los trenes de cercanías, para dirigirnos a la zona de Back Bay , donde se encontraba nuestro hotel.
Primeras Impresiones: Un Paseo por Beacon Hill
A pesar del frío y la llovizna, decidimos aprovechar la tarde. Beacon Hill fue nuestro primer destino, un barrio encantador que combina la elegancia europea con el toque americano.
Las calles adoquinadas, las aceras de ladrillo rojo y las casas de ladrillo hacen que cada rincón se sienta como sacado de una postal.
Cruzamos un parque público que nos sorprendió por lo bien cuidado que estaba, con flores en plena primavera a pesar del clima frío.
Después de llegar a Charles Street , la arteria principal de Beacon Hill, con su mezcla de arquitectura europea y detalles estadounidenses. La lluvia y el ambiente gris añadieron un toque bucólico a nuestro paseo.





Explorando el Viejo Boston
Nuestro recorrido continuó hasta el Longfellow Bridge , un puente de piedra y ladrillo muy famoso en Boston, aunque estaba en obras y no pudimos cruzarlo.
Sin embargo, aprovechamos para tomar algunas fotos.
Luego llegamos a Acorn Street , una de las calles más fotografiadas de Boston. Es un pequeño callejón con suelo de piedras y aceras de ladrillo, adornado con la típica bandera americana, una imagen clásica y atípica que no queríamos perdernos.




Regreso al Hotel: Un Final Tranquilo
Cansados tras el largo viaje y el cambio de horario, regresamos al hotel haciendo una parada en un centro comercial cercano.
Aprovechamos para comprar algo de comida en un supermercado y cenamos en la habitación, recargando energías para los próximos días.
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