Maleteando 2.0

Blog de Viajes

Península Valdés, Argentina

De las Cataratas al Sur Argentino: Conociendo Puerto Madryn

Después de la inolvidable experiencia en las Cataratas del Iguazú desde el lado brasileño, nos dirigimos al aeropuerto para volar a Buenos Aires, donde tomamos un segundo vuelo con destino a Trelew, en la Patagonia.

Al aterrizar, ya nos esperaban los representantes de la agencia de viajes para trasladarnos a nuestro próximo destino: Puerto Madryn.

Un alojamiento frente al mar

Nos hospedamos en un hotel que resultó ser una auténtica joya, justo en el paseo marítimo.

La habitación, con vistas espectaculares al océano Atlántico, nos regalaba una serenidad inigualable. Aunque nuestra visita coincidió con el final de la temporada de ballenas, en ocasiones se pueden observar desde el mismo hotel en plena bahía, lo que sin duda añadiría una dimensión mágica a la estancia.

Explorando la Península Valdés: Avistaje de Ballenas

El día siguiente comenzaba temprano, ya que nos reconocieron a las 7:45 para iniciar la excursión hacia la Península Valdés , una de las reservas naturales más importantes de Argentina y patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

La península es un refugio de vida silvestre que alberga una variedad de especies, destacando por ser el lugar ideal para el avistaje de ballenas.

Nuestra guía, David, compartió con nosotros detalles interesantes sobre la historia y el desarrollo de Puerto Madryn.

Desde su pequeño tamaño en los años 70, con apenas 2.000 habitantes, la ciudad ha crecido exponencialmente hasta superar los 100.000 habitantes, gracias en gran parte a la industria del aluminio y la instalación de una de las fundiciones más grandes del país.

El Doradillo: Playas y Ballenas a Escasos Metros

Nuestra primera parada fue El Doradillo , una playa dentro de una estancia (lo que en España sería una finca y en EE. UU. un rancho).

Desde la costa, tuvimos la suerte de observar cerca a la ballena franca austral , que frecuenta esta zona para parir y criar a sus ballenatos. David nos contó la curiosa historia del nombre del lugar, inspirada por un caballo dorado que perteneció al propietario de los terrenos.

Las aguas poco profundas de esta playa crean terrazas naturales donde las ballenas eligen dar a luz, permitiéndoles cuidar mejor de sus crías.

Además, la ausencia de depredadores convierte a este santuario en un lugar tranquilo y seguro para ellas.

Las ballenas que vimos eran majestuosas, con sus enormes cuerpos de hasta 40 toneladas moviéndose a poca distancia de nosotros.

Conociendo a la Ballena Franca Austral

Este gigante del mar llega a medir entre 14 y 16 metros, y su vida puede superar los 90 años.

Los ballenatos, al nacer, pesan entre 4 y 5 toneladas y consumen aproximadamente 100 litros de leche materna al día durante el primer año de vida. Tras la lactancia, madre e hijo se separan y la ballena adulta migra hacia zonas más alejadas, como Australia o Sudáfrica, en busca de alimento.

A pesar de estar fuera de la temporada alta de avistaje, tuvimos la fortuna de ver varias ballenas desde la costa.

Según David, la experiencia del avistaje en bote, que realizaríamos más tarde, sería aún más impresionante, permitiéndonos acercarnos a estos magníficos animales de una forma mucho más íntima.

Explorando el Parque Natural Península Valdés

Nuestra siguiente parada fue el Parque Natural de Península Valdés, uno de los destinos más importantes para los amantes de la fauna marina en la Patagonia.

La entrada al parque tiene en la actualidad (2024), un costo de 21.000 pesos argentinos para extranjeros y 7.500 pesos para residentes argentinos, un recordatorio de la diferencia de tarifas que, como en muchos países, aplican según el origen de los visitantes.

Encuentro con los Elefantes Marinos en Punta Norte

Nos dirigimos hacia Punta Norte, famosa por ser hogar temporal de los elefantes marinos.

Estos gigantes del mar, que pueden llegar a pesar hasta 3,000 kg en la madurez, visitan esta península únicamente para aparearse, antes de migrar hacia las Islas Periantárticas. Los machos alfa son fáciles de identificar, ya que lideran harenes de hembras y se enzarzan en feroces peleas por mantener su dominio.

Carreteras de Ripio y La Adela

Una vez dejamos atrás el asfalto, el recorrido nos llevó por las clásicas carreteras de ripio, cubiertas de grava suelta que hacía crujir los bajos de nuestro microbús durante todo el trayecto.

A pesar de lo escarpado del camino, el paisaje desértico de la península resulta fascinante. Pasamos por La Adela, la estancia más grande de la zona con 120,000 hectáreas, dedicada a la cría de ovejas merino. Este vasto territorio ha sido explotado durante décadas para la producción de lana, siguiendo prácticas sostenibles para no sobreexplotar el suelo, con una oveja por cada tres hectáreas.

Caleta Valdés y su Pingüinera

Nuestra siguiente parada fue en Caleta Valdés, un lugar de extraordinaria belleza natural donde tuvimos la oportunidad de observar una pequeña colonia de pingüinos de Magallanes.

Esta pingüinera, de unos 3,000 a 4,000 ejemplares, es relativamente nueva, formada de manera natural hace solo diez años.

Aunque el acceso a la colonia está restringido para proteger a los animales, desde los miradores pudimos ver a las hembras empollando los huevos, en una de las etapas más importantes de su ciclo de vida.

La guinda del pastel fue presenciar el fascinante ritual de copulación de los pingüinos, una muestra de la riqueza biológica de esta región.

Puerto Pirámides: Encuentro Cercano con las Ballenas

Finalmente, nuestra última parada del día fue en Puerto Pirámides, donde nos embarcaríamos para un emocionante avistaje de ballenas.

Con la esperanza de ver a estos magníficos cetáceos de cerca, nos preparamos para una experiencia única en la que veríamos a las ballenas franca austral en su entorno natural, uno de los momentos más esperados de todo el viaje.

Avistaje de Ballenas en El Doradillo: Un Espectáculo Natural Inolvidable

Nuestro día había comenzado con la increíble fortuna de ver ballenas en la playa El Doradillo, a escasos metros de la costa.

Y logicamente nuestro principal actividad para ver las ballenas no iba a defraudarnos.

No hay mejor forma de describir esta experiencia que como mágica. Las ballenas y sus crías, conocidas como ballenatos, cruzaban majestuosamente de un lado a otro, mientras nos deleitaban con sus soplidos y movimientos. El tamaño colosal de estos animales es impactante, y verlas tan cerca es una experiencia que todo viajero debe vivir al visitar Puerto Madryn.

Este avistaje costero, accesible desde tierra firme, permite observar a estos gigantes marinos en su hábitat natural, algo que no puede faltar en tu itinerario.

Las ballenas francas australes eligen esta zona por sus aguas tranquilas y poco profundas para dar a luz y amamantar a sus crías.

El Doradillo es una de las mejores opciones para quienes buscan una experiencia de avistaje más económica, evitando los paseos en bote y sin perder un ápice de emoción.

Atardecer y Preparación para Punta Tombo

Después de un día lleno de emociones, viendo ballenas nadar a pocos metros de nosotros, el día no podía cerrar de mejor manera.

El último avistaje desde el bote fue igual de impresionante, con las ballenas y sus ballenatos mostrándose en todo su esplendor.

Al verlas surcar las aguas y escucharlas resoplar, sentimos una conexión profunda con la naturaleza.

Tras esta increíble jornada, regresamos a nuestro alojamiento para descansar y prepararnos para la aventura del día siguiente: la visita a Punta Tombo , hogar de la mayor pingüinera de América.

Día 2: Aventuras en la Pingüinera de Punta Tombo, Gaiman y Trelew

Nuestro segundo día en Puerto Madryn comenzó temprano, como todos los días en la Patagonia, donde las vastas distancias y los caminos de ripio hacen que los trayectos sean largos pero llenos de paisajes impresionantes.

Pingüinera de Punta Tombo: Un Encuentro con los Pingüinos Magallanes

Punta Tombo , la pingüinera más grande de América, alberga alrededor de 220.000 parejas reproductivas de pingüinos de Magallanes, sumando hasta 500.000 ejemplares incluyendo los jóvenes no fértiles y los polluelos.

Este lugar es uno de los destinos imperdibles para los amantes de la naturaleza. A 180 kilómetros al sur de Puerto Madryn, la visita a la pingüinera nos permitió caminar entre estos adorables animales, siempre respetando su espacio.

Los pingüinos de Magallanes, una especie de tamaño medio que alcanza los 60 centímetros de altura, migran cada año a esta zona en busca de un clima más cálido para reproducirse.

Viven aproximadamente 30 años, y su fidelidad es notable: vuelven al mismo nido con la misma pareja cada temporada.

Recorrer los 4 kilómetros habilitados para la visita fue una experiencia mágica, caminando por senderos delimitados mientras los pingüinos cruzaban de un lado a otro.

Sus nidos, excavados en el suelo, son lugares donde las parejas crían a sus dos polluelos cada año, aunque solo el 20% logra sobrevivir el primer año de vida.

Gaiman: Un Rincón Galés en Argentina

Después de nuestra aventura en la pingüinera, nos dirigimos a Gaiman , una pequeña ciudad con una rica herencia galesa.

Fundada en el siglo XIX por colonos galeses que llegaron a un acuerdo con los indígenas Hualteche, Gaiman conserva hasta hoy muchas de las costumbres y tradiciones de sus fundadores.

Entre las experiencias más destacadas está el té galés , una ceremonia que incluye sándwiches salados y una variedad de dulces típicos.

Aunque decidimos dejar la degustación del té para otra ocasión, exploramos las calles y admiramos los edificios históricos, muchos de ellos construidos por los colonos galeses.

Trelew: Historia Galesa y Fama Paleontológica

La última parada del día fue en Trelew , una ciudad que sus orígenes están ligados a la inmigración galesa en la Patagonia argentina. A mediados del siglo XIX, un grupo de colonos galeses llegó a la región en busca de libertad religiosa y cultural, alejándose de la influencia inglesa que sentían en Gales.

El gobierno argentino, interesado en poblar la inhóspita región patagónica, les ofreció tierras fértiles en el valle del río Chubut. La ciudad creció rápidamente gracias a la infraestructura de canales de riego que los colonos construyeron, lo que convirtió la región en una zona agrícola próspera, especialmente para el cultivo de trigo.

Fue fundada en 1886 como un punto clave para el desarrollo de la colonización. El nombre «Trelew» combina la palabra galesa «Tre» (pueblo) con «Lew,» en honor a Lewis Jones, uno de los líderes de la comunidad galesa que promovió la construcción del ferrocarril entre el valle y el puerto de Rawson, vital para la economía local.

Con una población actual de aproximadamente 100.000 habitantes, Trelew es famosa por su Museo Paleontológico Egidio Feruglio , considerado uno de los mejores del mundo por la cantidad y calidad de fósiles que exhibe.

Aunque no visitamos el museo en esta ocasión, optamos por recorrer el centro de la ciudad y probar uno de los famosos helados de la región, ¡una delicia que definitivamente estuvo a la altura de su reputación!

Preparativos para Ushuaia

Con el día terminado, regresamos al hotel para descansar y preparar las maletas.

Al día siguiente, nos trasladamos a Ushuaia , la ciudad más austral del mundo, donde el frío patagónico ya nos estaba esperando con temperaturas cercanas a los 0 grados.

Este día en la Patagonia argentina fue un viaje lleno de fauna y paisajes únicos, y la aventura continuó en los próximos días en el extremo sur del continente.

Siguiente Etapa

Etapas de nuestro viaje por Argentina

Últimos Videos

Ultimas Entradas

🎊 Día 3 en Las Vegas

En el tercer día en Las Vegas exploramos la majestuosa Hoover Dam, vivimos un momento mágico renovando nuestros votos en la Graceland Wedding Chapel con Elvis y disfrutamos del espectáculo acuático “O” del Cirque du Soleil en el Bellagio. Un día hecho para recordar.

Las Vegas

🎲 Día 2 en Las Vegas: iconos del Strip al completo

En el segundo día en Las Vegas recorrimos los grandes iconos del Strip: subimos al mirador del The STRAT, visitamos el Luxor, Paris y Venetian, vimos la tormenta del Planet Hollywood y el volcán del Mirage. Un día de luces, temáticas y pura magia americana.