De Tailandia a Camboya: Primer Encuentro con los Templos de Angkor
Dejamos Tailandia con una mezcla de nostalgia y satisfacción, y tomamos un vuelo hacia Siem Reap, la puerta de entrada a los majestuosos Templos de Angkor y la joya turística del Reino de Camboya.
Al aterrizar, nos recibe Fernando, un canario que ha hecho de Camboya su hogar y es uno de los responsables de Three Naga Tour, la agencia que nos acompañará durante nuestra estancia en Siem Reap.
Qué alegría encontrar a un compatriota tan lejos de casa, especialmente cuando es tan amable y conocedor. Mientras nos dirige al hotel, nos da un adelanto de lo que nos espera y nos introduce a las singularidades de este fascinante país.
Desde el primer momento, Camboya se revela como un destino mucho más humilde y tradicional en comparación con Tailandia.
Las carreteras llenas de baches y el bullicio constante de motos y tuk-tuks nos sumergen en una realidad distinta. A lo lejos, entre la vegetación, empezamos a divisar las icónicas torres de Angkor Wat, lo que nos llena de emoción.
Alojamiento
Nuestro hotel el Regency Angkor ubicado estratégicamente en la carretera hacia los templos, nos deja sin palabras desde el primer instante: un auténtico oasis de lujo y tranquilidad.
Después de instalarnos, decidimos explorar Siem Reap. Con la facilidad de pedir un tuk-tuk en recepción, por solo 2 dólares llegamos al animado centro conocido como Pub Street, donde bares, restaurantes y tiendas de souvenirs se alinean, ofreciendo una vibrante vida nocturna.
Tras disfrutar de una deliciosa cena, regresamos al hotel, ansiosos por lo que nos deparará el día siguiente.
Camboya Siem Reap Primer Día
Angkor Thom
A las 8:30 de la mañana, nos recoge nuestro guía junto con un chofer, listos para comenzar la exploración de los templos.
Empezamos por Angkor Thom, la antigua ciudad amurallada que alguna vez fue residencia real.
Los templos de Angkor, construidos entre los años 802 y 1432, son testigos mudos de la grandiosa historia de Camboya, una nación que ha conocido tanto épocas de esplendor como invasiones de países vecinos, como Tailandia y Vietnam, sin olvidar la influencia colonial francesa que perduró durante años.
Los Templos de Angkor: Del Olvido a la Eternidad
Los templos de Angkor, alguna vez epicentro de un poderoso imperio, cayeron en el olvido y fueron reclamados por la implacable selva camboyana.
Durante siglos, solo unos pocos sacerdotes permanecieron en estos sagrados recintos, mientras los lugareños, y la propia naturaleza, contribuyeron al deterioro de estas imponentes estructuras.
La vegetación se entrelazó con la piedra, creando un paisaje de ruinas majestuosas, donde algunos templos quedaron casi destruidos y otros gravemente dañados.
El redescubrimiento de estos tesoros perdidos se debe al naturalista francés Alexandre Henri Mouhot, quien en 1860 se topó con estas colosales construcciones y las dio a conocer al mundo.
Gracias a su labor, se inició un proceso de restauración que, aunque complejo, permitió devolverles parte de su antiguo esplendor.
Nuestra primera visita nos lleva a Angkor Thom, la que fuera una vasta y formidable ciudad.
Este enclave amurallado, con muros de 8 metros de altura y un foso de 100 metros de ancho lleno de cocodrilos, abarcaba un área de 10 kilómetros cuadrados.
En su apogeo, entre 1181 y 1219, llegó a albergar a un millón de habitantes, en una época en la que la ciudad de Londres no superaba los 50.000.
Hoy, al recorrer sus restos, es imposible no sentir la grandeza y el misterio de una civilización que desafió al tiempo y la naturaleza. Cada piedra cuenta una historia de esplendor y decadencia, invitándonos a descubrir los secretos que aún guarda esta antigua ciudad.
Explorando Angkor Thom: Un Viaje al Corazón del Imperio Khmer
La majestuosa ciudad de Angkor Thom, corazón del antiguo Imperio Khmer, se organizaba en torno a su impresionante templo central, el Bayon, cuyas imágenes ahora contemplas.
Este icónico templo, coronado por 54 torres, está decorado con 216 enigmáticas caras que parecen observar desde las alturas, guardando los secretos de siglos pasados.
Para apreciar verdaderamente la grandeza del Bayon, es necesario ascender hasta el nivel de las torres, una hazaña que no es fácil de lograr. Las escaleras, increíblemente empinadas, aunque ahora cuentan con peldaños de madera para facilitar la subida, siguen siendo un desafío tanto al subir como al bajar.
Los templos de Angkor Thom fueron esculpidos en piedra arenisca de gran dureza, lo que permitió crear los intrincados relieves que adornan sus estructuras.
Estos tallados alcanzan su máxima expresión en lugares como la Terraza del Rey Leproso, construida a finales del siglo XII, y en otros relieves que descubriremos más adelante.
Otro sitio impresionante es la Terraza de los Elefantes, una plataforma de 350 metros de largo que servía como tribuna para recepciones reales y espectáculos.
Al recorrer estos antiguos pasajes, uno no puede evitar sentirse transportado a una época de esplendor, donde la historia cobra vida en cada piedra tallada y en cada estructura monumental.
Angkor Wat: El Coloso Espiritual de Camboya
Después de explorar el complejo de Angkor Thom y sus templos, nos dirigimos al lugar más emblemático y visitado de Camboya: Angkor Wat.
Este colosal monumento religioso, el más grande del mundo, impresiona con sus dimensiones: 1,025 por 800 metros, rodeado por un foso de 190 metros de ancho que traza un imponente rectángulo de 1.5 por 1.3 kilómetros.
Sus majestuosas torres alcanzan los 55 metros de altura, elevándose sobre la densa jungla como guardianas de un pasado glorioso.
Al cruzar la muralla que protege el templo, nos encontramos con un largo paseo de 475 metros de longitud y 9.5 metros de ancho, que nos conduce al edificio principal, dedicado al dios hinduista Vishnu.
Este sendero, flanqueado por antiguos vestigios, nos prepara para la grandeza que nos espera en el interior.
Dentro, nos maravillamos con los grabados que decoran las galerías exteriores, donde se narran leyendas hinduistas y se conmemoran batallas victoriosas del ejército camboyano contra los vietnamitas.
Los relieves, auténticas obras maestras del arte Khmer, se extienden a lo largo de 800 metros, invitándonos a detenernos y admirar cada detalle.
No pudimos resistir la tentación de subir a los niveles superiores del templo, desde donde se disfruta de vistas panorámicas que quitan el aliento.
Aunque el ascenso es un desafío, recompensado con cada escalón que subimos, encontramos que incluso los rincones de piedra más duros se convierten en un lugar perfecto para un merecido descanso.
La visita culmina con la icónica imagen de la silueta de Angkor Wat reflejada en las aguas del foso, un espectáculo que parece salido de un sueño.
Exhaustos pero fascinados, regresamos al hotel para una ducha reparadora. El calor de Camboya es implacable; aunque no se sienta tan extremo, la humedad es abrumadora, y no tardamos en sudar bajo el sofocante clima.
Para colmo, una tormenta inesperada nos obligó a finalizar la visita antes de tiempo, dejándonos aún más acalorados y empapados. Pero nada que una buena cena y una refrescante cerveza local no puedan mitigar.
Camboya Siem Reap Segundo Día
Explorando los Templos de Angkor: Un Viaje al Corazón de la Historia y la Naturaleza
Al día siguiente, nos adentramos en los templos más alejados, donde la magia de Angkor continúa, pero con una variedad de construcciones que te transportan a épocas y estilos diferentes.
El primero en nuestra lista fue el encantador Banteay Srei, conocido como el «templo de las mujeres«. Su nombre proviene de la delicadeza extrema de sus tallados, tan finos y detallados que se dice que solo podrían haber sido obra de manos femeninas.
Este templo, parcialmente restaurado, está dedicado al dios hindú Shiva y destaca por el cambio de color de la piedra, un tono rosado que brilla con la luz del sol camboyano.
Luego, seguimos explorando otros templos menos conocidos, ocultos en lo profundo de la jungla, donde la naturaleza ha comenzado a reclamar lo que le pertenece.
Las raíces de gigantescos árboles envuelven las antiguas estructuras, creando una simbiosis entre lo creado por el hombre y lo salvaje. Cada paso en estos templos es como un viaje a través del tiempo, rodeado de misterio y aventura.
Al salir de los templos, varios niños nos esperaban con sonrisas y una colección de souvenirs, postales y figuritas para vender.
Decidimos no comprarles nada, reflexionando sobre cómo estas ventas prolongan su ausencia de las escuelas, donde deberían estar construyendo su futuro.
Sin embargo, siempre llevamos pequeños obsequios como caramelos o gomas para el pelo, detalles simples que iluminan sus rostros con alegría.
Camboya, un país que ha salido de una historia reciente muy dolorosa, lucha por encontrar su camino.
Tras décadas de invasiones y la brutal dictadura de los Jemeres Rojos que gobernaron desde 1975, el país está en proceso de reconstrucción.
Durante este oscuro periodo, más de un millón de personas murieron o fueron asesinadas, y no fue hasta la década de 1990 que la situación comenzó a estabilizarse.
Hoy en día, Camboya es una monarquía constitucional, pero aún enfrenta grandes desafíos. Uno de ellos es la amenaza constante de las minas antipersona, de las que se estima que todavía quedan 4 millones sin retirar, a pesar de los esfuerzos que han eliminado más de 5 millones.
A menudo, verás personas mutiladas tocando música cerca de los templos, esperando la generosidad de los turistas.
Nuestro recorrido nos llevó después a un templo situado en una isla en el centro de un lago.
En el pasado, se llegaba a él en barca, pero hoy una pasarela conecta la isla con la tierra firme, facilitando el acceso a este lugar lleno de paz y serenidad.
Templo Ta Prohm
Finalmente, llegamos al plato fuerte del día: Ta Prohm, famoso no solo por su historia, sino también por haber sido escenario de escenas de la película Tomb Raider.
Este templo es una obra maestra de la fusión entre la naturaleza y la arquitectura.
Las raíces de los árboles abrazan las torres y muros, en algunos casos derrumbándolos lentamente, mientras el musgo y los líquenes cubren las antiguas piedras.
En su apogeo, Ta Prohm fue un templo budista que contaba con un complejo de torres, patios y estrechos pasadizos. Era mantenido por más de 80.000 personas, entre ellas 615 bailarinas, que daban esplendor y entretenimiento al rey que lo mandó construir.
Hoy, solo se ha restaurado parcialmente, para que los visitantes puedan contemplar cómo la jungla ha comenzado a envolver lo que alguna vez fue un símbolo de poder.
Explorar los templos de Angkor es una experiencia que combina historia, y naturaleza en un solo viaje, un recorrido por un lugar donde el pasado sigue vivo en cada piedra y en cada rincón.
Pre Rup: Un Atardecer Mágico en las Alturas de Angkor
Nuestra siguiente parada fue Pre Rup, uno de los grandes templos del complejo de Angkor, famoso por su espectacular ubicación para ver el atardecer.
Este majestuoso templo-montaña, dedicado al dios hindú Shiva, se alza imponente con sus tres niveles escalonados que nos invitan a subir hasta lo alto de sus torres.
Desde allí, disfrutamos de una vista panorámica inigualable del paisaje camboyano. A medida que el sol comienza a descender en el horizonte, los tonos dorados y anaranjados bañan las antiguas piedras, transformando el templo en un espectáculo visual que cambia minuto a minuto.
Las sombras se alargan, y la luz del crepúsculo juega con los detalles arquitectónicos, resaltando cada relieve tallado en las piedras.
El momento es simplemente mágico. La transición del día a la noche es serena, y estar en lo alto de Pre Rup te hace sentir parte de una antigua civilización, mientras la tranquilidad del entorno envuelve cada rincón.
Ver cómo el cielo cambia de color mientras la noche se va acercando es un espectáculo inolvidable, un cierre perfecto para un día de exploración entre los tesoros milenarios de Angkor.
Relajarse y Disfrutar: De los Templos de Angkor a la Vida Nocturna en Pub Street
Después de un largo y caluroso día explorando los majestuosos templos de Angkor, volvimos al hotel para disfrutar de un merecido descanso en su estupenda piscina.
Sumergirnos en el agua refrescante fue el remedio perfecto para relajarnos tras las intensas subidas y bajadas por los empinados escalones de los templos, mientras dejábamos atrás el calor y el polvo de la jornada.
Con renovada energía, nos preparamos para la noche y, una vez más, subimos a un típico tuk-tuk, el transporte icónico de Camboya, para dirigirnos a la animada Pub Street, el corazón de la vida nocturna de Siem Reap. Este vibrante barrio cobra vida al caer el sol, lleno de restaurantes, bares y locales donde el ambiente es una mezcla perfecta entre lo local y lo internacional.
Nos sentamos en una de las terrazas al aire libre, donde las luces de neón y la música en vivo crean una atmósfera festiva. Aquí, una cerveza fría es casi una obligación, perfecta para acompañar los platos locales como el amok o los noodles khmer.
Pub Street no solo es el lugar ideal para una buena cena, sino también para sumergirse en la energía contagiosa de la noche camboyana, entre turistas y lugareños, disfrutando del ritmo relajado de la ciudad.
Entre risas, buena comida y una vibrante mezcla de culturas, Pub Street es el complemento perfecto para un día de aventura en los templos, ofreciendo un lado completamente diferente de Siem Reap, donde la historia y la modernidad se encuentran en un entorno lleno de vida.
Camboya Siem Reap Tercer Día
Tonlé Sap: Un Mundo Flotante en el Corazón de Camboya
En nuestro último día en Siem Reap, nos aventuramos junto a Fernando y su esposa a explorar el impresionante lago Tonlé Sap, una joya natural que es mucho más que un simple cuerpo de agua.
Este lago de agua dulce es el más grande del sudeste asiático, y su superficie varía enormemente según la temporada: durante la estación seca ocupa unos 2.600 kilómetros cuadrados, pero en la temporada de lluvias, se expande hasta alcanzar los 24.600 kilómetros cuadrados, transformándose en una de las mayores reservas de agua y pesca del mundo.
El Tonlé Sap no solo es inmenso, sino también un fenómeno natural único. Durante la estación seca, el lago alimenta el río del mismo nombre, pero cuando llegan las lluvias, el poderoso río Mekong comienza a desbordarse y retroalimenta el lago, revirtiendo el flujo del Tonlé Sap.
Este ciclo increíble hace que el lago crezca y se retraiga como un gigantesco corazón acuático, alcanzando su máximo nivel entre octubre y noviembre. Cuando las aguas del Mekong disminuyen, el Tonlé Sap retoma su curso original, desaguando el lago y permitiendo que baje nuevamente de nivel.
Este ciclo ha dado lugar a una forma de vida muy particular entre sus habitantes. A lo largo de sus orillas, puedes ver dos tipos de construcciones sorprendentes.
Las casas elevadas sobre palafitos, que se alzan a cinco o seis metros sobre el lago, se construyen para resistir la crecida de las aguas.
Y luego están las fascinantes casas flotantes, que descansan sobre balsas y se mueven con las subidas y bajadas del nivel del lago, permitiendo a sus habitantes, en su mayoría pescadores, adaptarse fácilmente a los cambios estacionales. Vivir en Tonlé Sap significa convivir con el agua en un sentido literal y constante.
Este año, sin embargo, el nivel del lago está anormalmente bajo, según nos cuenta Fernando. A pesar de las lluvias diarias, la escasez de agua amenaza las cosechas de arroz, el principal sustento del país.
Es una situación preocupante para los agricultores locales, cuya supervivencia depende de la estabilidad de este ecosistema único.
A lo largo de las orillas del lago también encontramos pequeñas granjas de cocodrilos, una curiosa atracción para los turistas. Estos reptiles, criados tanto por su carne como por su piel, alcanzan tamaños impresionantes, y es difícil no quedar fascinado al verlos de cerca.
Tonlé Sap no es solo un lago, sino una forma de vida en constante transformación, donde la naturaleza, la cultura y la tradición coexisten en un delicado equilibrio.
Es un lugar que te recuerda lo resiliente que puede ser la humanidad cuando vive en armonía con su entorno, y una visita que sin duda deja una profunda huella en quienes lo exploran.
Conociendo la Cultura Local.- Artisans Angkor
Tras dejar atrás el majestuoso lago Tonlé Sap, regresamos a la ciudad para nuestra última parada en Camboya: Artisans Angkor, una fundación de origen francés que nos cautivó no solo por la calidad de su trabajo, sino por su noble misión.
Esta organización ofrece formación y empleo a cientos de personas, especialmente a aquellas en situaciones de vulnerabilidad, como el colectivo de sordomudos.
Aquí, los artesanos se especializan en trabajar la madera, la piedra, la seda y la cerámica, siguiendo técnicas completamente tradicionales y creando auténticas obras maestras.
El compromiso de Artisans Angkor va más allá de enseñar un oficio; brindan a sus aprendices la posibilidad de ganarse la vida con dignidad, tanto dentro como fuera de la fundación. Lo más impresionante es la altísima calidad de sus productos, que ha atraído a personalidades de todo el mundo.
En los talleres, las paredes están adornadas con fotografías de famosos y mandatarios internacionales que han visitado sus instalaciones y adquirido sus productos.
Incluso reciben encargos de gobiernos para decorar aeropuertos y espacios públicos, así como de hoteles y restaurantes de lujo que buscan piezas únicas para sus decoraciones.
La visita a este lugar nos dejó una profunda admiración por el trabajo que realizan y por su impacto en la comunidad. Luego de despedirnos de Fernando y su esposa, con quienes compartimos este último día en Camboya, nos relajamos en el hotel, disfrutando de un merecido descanso tras tanto ajetreo.
Después de todo, el hotel también merece ser disfrutado, y nosotros necesitábamos recargar energías para nuestra próxima aventura.
Mañana partimos temprano hacia Malasia, con destino a su vibrante capital, Kuala Lumpur.
Nos despedimos de Camboya, un país que nos mostró su juventud y potencial, pero donde aún falta que la sonrisa, símbolo de su futuro, florezca por completo.
Mientras seguimos nuestra ruta por Asia, llevamos con nosotros el recuerdo de su gente, sus templos y la magia de un lugar que deja una huella imborrable.


