Día 4: Mercados Singulares, Historia y el Famoso Puente sobre el Río Kwai
Salida temprana y rumbo al Mercado del Tren.
Nuestro día comenzó bien temprano, dejando atrás el bullicio de Bangkok en dirección oeste.
En el trayecto, fuimos observando cómo el paisaje cambiaba pasando del cinturón industrial de la ciudad a zonas más verdes y rurales.
Chan, nuestro guía, nos explicó que muchas de las fábricas que vimos pertenecen a empresas de productos alimenticios y otras manufacturas, donde trabajan obreros de Myanmar (antigua Birmania), quienes reciben salarios más bajos que los tailandeses, sirviendo como mano de obra barata.
Nuestra primera parada fue el curioso Mercado del Tren, conocido como Maeklong Railway Market, donde los puestos se extienden directamente sobre las vías del tren.
Normalmente, los vendedores retiran toldos y productos cada vez que el tren pasa, pero desafortunadamente, las vías estaban en reparación. A pesar de ello, pasear por este mercado local fue una experiencia fascinante.
Los productos expuestos van desde frutas exóticas y mariscos frescos hasta curiosos preparados de gamba como el pan de gamba y la pasta de gamba. ¡Nos imaginamos cómo sería estar justo ahí cuando el tren atraviesa el mercado!







El Mercado Flotante de Damnoen Saduak
Del Mercado del Tren nos dirigimos al Mercado Flotante de Damnoen Saduak, uno de los más famosos de Tailandia. Para llegar, nos subimos a una lancha que navegó por los antiguos canales que antaño eran usados como principales vías de transporte.
Las casas de la zona, construidas justo al borde del agua, formaban una pequeña comunidad flotante.
Al acercarnos al mercado, ya podíamos ver las barquitas llenas de frutas, souvenirs y comida. Algunas de estas barcas eran auténticos restaurantes flotantes, donde preparaban platos como el famoso Pad Thai delante de tus ojos.
Nos asombró la habilidad y organización de los cocineros, que, sin apenas moverse en la barca, cocinaban en cuestión de minutos.
Fue un espectáculo ver cómo un delicioso Pad Thai con pollo tomaba forma. Además, nos encontramos con un hombre con una pitón gigante, ¡y por supuesto que no nos resistimos a tomarnos unas fotos con ella!




La Plantación de Coco: Un Mundo de Posibilidades
Tras explorar el mercado, hicimos una parada en una plantación de coco. Allí, los locales nos mostraron cómo aprovechan cada parte del coco: fabrican aceite, azúcar, agua de coco, y hasta esponjas y leña a partir de la cáscara.
Nos invitaron a probar el agua de coco fresca y la pulpa, mientras nos explicaban las tradiciones familiares, incluyendo los altares dedicados a sus antepasados, muy respetados en la cultura tailandesa.
El Tren de la Muerte y el Puente sobre el Río Kwai
Nuestro siguiente destino fue un lugar lleno de historia: el famoso Tren de la Muerte. Esta línea ferroviaria fue construida durante la Segunda Guerra Mundial por prisioneros de guerra aliados bajo las órdenes de los japoneses.
La línea debía conectar Tailandia con Birmania (actual Myanmar), atravesando 400 kilómetros de selva densa. El trabajo en condiciones extremas provocó la muerte de más de 8,000 prisioneros.
Visitamos una cueva donde estos prisioneros se refugiaban de las inclemencias del tiempo y caminamos sobre las vías, cruzando uno de los puentes.
Finalmente, nos subimos al tren que nos llevó hasta el icónico Puente sobre el Río Kwai, famoso por la película del mismo nombre.
Aunque el puente original fue destruido durante la guerra, el actual sigue siendo un símbolo de la tragedia y el heroísmo de aquellos tiempos.
Desde el tren, pudimos contemplar la majestuosa vista del río y del puente, un momento inolvidable.
Almuerzo y Relax a Orillas del Río Kwai
Para el almuerzo, nos detuvimos en un restaurante flotante con vistas al puente, donde disfrutamos de una deliciosa comida tailandesa acompañada de una refrescante cerveza Chang.
Las vistas del río y del puente añadieron un toque especial a la experiencia. Después de comer, cruzamos el puente a pie, donde curiosamente estaban filmando una película de guerra.



Nuestro alojamiento para la noche estaba justo al otro lado del puente, en un hermoso resort con vistas al Río Kwai.
El calor y la humedad de la selva fueron intensos, con temperaturas cercanas a los 40 grados, así que un chapuzón en la piscina fue el final perfecto para un día lleno de aventuras.
Mañana nos espera otro día emocionante, con un trekking por la selva. ¡Nos vemos en la próxima aventura!
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