Día 7: Ofrendas, Ruinas y Sabores Exóticos
Ofrenda a los Monjes: Una Tradición Espiritual
Nuestro día comenzó muy temprano, a las 6:20 de la mañana, con la llegada de los monjes desde un templo cercano al hotel.
La tradición en Tailandia es hacerles una ofrenda de comida, que en esta ocasión fue preparada por el dueño del hotel.
Los huéspedes que lo desearan, , podían participar en esta experiencia espiritual, ofreciendo alimentos a los monjes.
En Tailandia, los monjes son sumamente respetados, y la costumbre de hacer ofrendas es un acto muy arraigado en la cultura.
Nos explicó nuestro guía, Chan, que hay más de 30,000 templos en el país, muchos de ellos con escuelas de novicios, y es un gran honor para una familia que uno de sus hijos se haga monje.
Chan también nos habló sobre los preceptos que las personas deben seguir: 5 para los laicos, 10 para las monjas (que visten de blanco), 27 para los novicios, y hasta 267 preceptos para los monjes ordenados. La ceremonia de ordenación es un evento de gran importancia familiar.
Sukhotai: Explorando la Primera Capital de Tailandia
Después de la ofrenda, nos dirigimos a las ruinas del Palacio y Templo Real de Sukhotai, situados dentro de una antigua ciudad amurallada, que en su momento fue la capital de Tailandia.
La ciudad estaba protegida por tres fortificaciones concéntricas y dos fosos. Sukhotai también fue destruida en una guerra con Birmania, dejando tras de sí un legado arquitectónico impresionante.
Exploramos las ruinas en bicicleta y tuk tuk, disfrutando del paisaje y de la historia que impregnaba cada rincón. Las ruinas eran sencillamente espectaculares, ofreciendo una vista imponente del antiguo esplendor tailandés.
Antes de salir de Sukhotai, paramos en otro templo que alberga el Buda más grande de la ciudad, una imagen que nos dejó sin palabras.





Parada Culinaria en Phayao: Sabores Sorprendentes
Continuamos nuestro camino hacia Chiang Rai, haciendo una parada en un templo de estilo camboyano con un enorme Buda reclinado.
La diferencia con los Budas de estilo tailandés es evidente a simple vista.
Luego, llegamos al lago Phayao, donde nos esperaba una sorpresa culinaria preparada por Chan: ¡gambas vivas! Sí, como lo lees.
Nos sirvieron un cuenco con gambas que saltaban como si fueran saltamontes. Aunque el sabor era fuerte y a pescado, similar a los percebes, fue una experiencia única.
Acompañamos las gambas con otras delicias tailandesas y una refrescante cerveza LEO.
Pero eso no fue todo: Chan nos invitó a probar los famosos gusanos de bambú, considerados un manjar.
Estos gusanos se recolectan en septiembre y, tras freírlos, se sirven como aperitivo. ¡Toda una aventura para el paladar!
Chiang Rai: El Templo Blanco y su Impactante Arte
Finalmente, llegamos a Chiang Rai, donde visitamos uno de los puntos más esperados del viaje: el impresionante Templo Blanco o Wat Rong Khun.
Este templo, diseñado por el arquitecto tailandés Chalermchai Kositpipat, es una obra maestra del arte tailandés contemporáneo. Su estructura completamente blanca, adornada con espejos, brilla bajo el sol, creando una atmósfera casi irreal.
El interior del templo es igual de fascinante, aunque no se permiten fotos.
Está decorado con pinturas que reflejan temas de la realidad moderna, donde aparecen personajes como futbolistas, presidentes de EE. UU., e incluso figuras como Bin Laden, todo bajo la peculiar visión del artista.
El Templo Blanco comenzó a construirse en 1997, y sigue en expansión. Chalermchai financia el proyecto solo con donaciones privadas, limitadas a 10,000 bahts (unos 400 euros), y los ingresos de la venta de sus obras, ya que la entrada al templo es gratuita.
Este templo ha generado opiniones divididas, pero su singularidad lo convierte en una visita obligada.




Fin del Día: Relax en el Hotel
Después de nuestra visita al templo, nos dirigimos al hotel y aprovechamos para relajarnos con un chapuzón nocturno en la piscina, que resultó ser tan espectacular como el resto del día.
Aunque ya era de noche, la experiencia fue refrescante y el broche perfecto para un día lleno de aventuras.
Conclusión
Este día estuvo lleno de contrastes: desde la espiritualidad de la ofrenda a los monjes hasta las ruinas históricas de Sukhotai, pasando por los sabores más exóticos de la cocina tailandesa y la increíble arquitectura contemporánea del Templo Blanco.
Nuestro viaje por el norte de Tailandia sigue sorprendiéndonos, y ya estamos listos para descubrir qué nos depara Chiang Mai.
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