Último día de visitas en Londres
Nuestro tercer y último día en Londres comenzó con energía, aunque el cansancio ya se notaba después de varios días intensos explorando la ciudad.
Como siempre, un desayuno sencillo en el hotel nos dio la energía necesaria para emprender las visitas planificadas, comenzando por un clásico ineludible: la Torre de Londres.
Visita a la Torre de Londres: Historia y leyendas en cada rincón
La Torre de Londres es mucho más que una simple fortaleza; ha sido escenario de los eventos más importantes de la historia de Inglaterra. Construida a orillas del Támesis, esta imponente estructura ha servido como palacio real, prisión, tesorería y hasta lugar de ejecución.
De hecho, uno de los puntos más solemnes de la visita es el pequeño monumento en el patio, donde se alzaba el patíbulo para las ejecuciones, incluyendo la de la famosa reina Ana Bolena .
La visita guiada con audioguía te permite recorrer diferentes rutas mientras conoces la fascinante historia de este lugar, que en su día controlaba el acceso por el Puente de Londres y vigilaba la entrada fluvial a la ciudad.
Además de la Torre Blanca, la fortaleza interior que hoy alberga una muestra de armaduras y armas, el recorrido incluye la residencia de la Guardia Real y otras zonas que en su día fueron palacios reales.




Uno de los puntos más impresionantes de la visita es la exhibición de las joyas de la corona.
Aunque no se permiten fotografías, las joyas son de una magnificencia inigualable: coronas cubiertas de diamantes, rubíes y esmeraldas de gran tamaño, así como otros tesoros de valor incalculable.
La historia y el poder de la monarquía inglesa se sienten palpables en cada sala de este impresionante castillo-fortaleza.
El Puente de la Torre: Icono moderno de Londres
Junto a la Torre de Londres se encuentra otro ícono londinense, el Puente de la Torre.
Aunque es mucho más reciente, se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de la ciudad. Con la London Pass, accedemos a la pasarela superior del puente, donde el suelo de cristal te permite observar el tráfico y el río bajo tus pies, una experiencia única.
Además, visitamos la sala de máquinas, donde antiguamente se accionaba el mecanismo de vapor que levantaba el puente.





Catedral de San Pablo: Majestuosa arquitectura y cúpula imponente
Desde el Puente de la Torre, tomamos el metro hasta otro de los lugares más emblemáticos de Londres: la Catedral de San Pablo.
Esta majestuosa iglesia, con la segunda cúpula más grande del mundo solo superada por la Basílica de San Pedro en Roma, es una obra maestra de la arquitectura.
El acceso no está incluido en el London Pass, pero merece cada libra pagada por su monumentalidad.
El interior de la catedral es imponente, con una cripta donde descansan figuras históricas como el almirante Nelson, el duque de Wellington y el científico Alexander Fleming.
La experiencia se completa subiendo los 259 escalones que conducen a la primera galería de la cúpula, desde donde se obtiene una vista espectacular de la nave.
Si te atreves a subir más, otras escaleras te llevarán a una galería exterior con panorámicas inolvidables de Londres.
Cruzar el Millennium Bridge y llegar al London Eye
Tras explorar la Catedral de San Pablo, cruzamos el moderno Puente del Milenio hacia la orilla sur del Támesis, disfrutando de las vistas del río y los animados alrededores.
Nuestro destino era uno de los atractivos más populares de Londres: el London Eye.
Este enorme mirador giratorio ofrece vistas impresionantes de la ciudad, aunque tuvimos algo de mala suerte con el clima.
Justo antes de subir, comenzó a llover ligeramente, algo casi inevitable en Londres.
Sin embargo, las vistas desde las cápsulas de la noria seguían siendo espectaculares.
La vuelta completa tarda alrededor de 30 minutos y te permite disfrutar de una visión panorámica de lugares como el Big Ben, la Abadía de Westminster y el propio río Támesis.




Ya quedaba nada más que la despedida al día siguiente y lo celebramos al más típico estilo londinense con unas buenas pintas de cerveza.






